Aikido
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Cualquier persona que quisiese introducirse en el estudio de esta disciplina deberá seguir las advertencias que dió Auhesiba (el Fundador del Aikido) en 1935:

  • * Decide la vida o la muerte en un sólo golpe, así, los alumnos deben seguir cuidadosamente la enseñanza del instructor y no competir para ver quien es el más fuerte.
  • * El Aikido es la vía que enseña como debe uno actuar con varios enemigos. Los alumnos deben entrenarse para estar alerta no sólo de frente, sino por todos los lados y por la espalda.
  • * El entrenamiento debería efectuarse siempre en un ambiente agradable y festivo.
  • * El instructor enseña sólo un pequeño aspecto de su arte sus versátiles aplicaciones deben de ser descubiertas por cada alumno a través de la práctica y del entrenamiento incesante. En la práctica diaria comienza primero con mover tu cuerpo y progresa luego hasta una practica más intensiva.
  • * Nunca fuerces nada de forma innatural o irracional. Si se sigue esta norma, ni siquiera los ancianos se harán daño y podréis entrenar en un ambiente agradable y alegre.
  • * El propósito del aikido es entrenar la mente y el cuerpo y crear gente sincera y cabal. Ya que todas las técnicas han de transmitirse persona a persona, no las expliques fortuitamente a otros, porque esto podría conducir a que fueran utilizadas de forma incorrecta.
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HISTORIA

El Aikido es un exponente moderno de las artes marciales japonesas (budo). Es ortodoxo en el hecho de que hereda la tradición marcial y espiritual del antiguo Japón, pero esto no quiere decir que el aikido continúe ciegamente la tradición de las antiguas artes de combate.

El fundador del aikido, el Maestro Morihei Ueshiba, nació el 14 de diciembre de 1.883, teniendo que vivir, por tanto, en el tiempo turbulento de la modernización del Japón, para lo que se dedicó, a establecer un arte marcial que pudiera hacer frente a las necesidades de sus contemporáneos. Los factores que constituían el objeto de su interés principal eran los siguientes:

* Un amor constante por las artes marciales
* El cuidado de no ser malinterpretado
* Un profundo deseo de revivir el aspecto espiritual del budoaikido

Para alcanzar su objetivo inició una rigurosa búsqueda, alimentada por el entrenamiento constante de las artes marciales.
El Maestro Ueshiba concluyó que el verdadero espíritu del Aikido (y también del budo) no se encuentra en una atmósfera competitiva y combativa, donde la fuerza bruta domina y el objetivo supremo es la victoria a cualquier precio, sino en la búsqueda de la perfección como ser humano, física y mentalmente, a través del entrenamiento constante y de la práctica de las artes marciales con espíritus afines. Su finalidad, de naturaleza profundamente religiosa, se resume en un sólo enunciado: Osensei.

La unificación del principio creativo fundamental, KI, que impregna el universo con el KI individual, que es inseparable del poder respiratorio de cada persona.

Mediante el entrenamiento constante de la mente y el cuerpo el Ki individual se armoniza con el Ki universal y esta unidad se pone de manifiesto en el movimiento dinámico y ondulante del poder del Ki, que es libre y fluido, indestructible e invencible. De esta manera el AIKIDO encarna la esencia de las artes marciales japonesas.

Gracias al Maestro Ueshiba, el primer principio del budo, tal como él lo formuló -el entrenamiento constante de la mente y del cuerpo como disciplina básica para los seres humanos que caminan por el sendero espiritual-, se transformó en el AIKIDO, un arte marcial contemporáneo que en la actualidad es adoptado por numerosas personas en el mundo como la disciplina marcial más adecuada a nuestra época.

En otras formas “modernizadas” del budo, como el judo, el karate o el kendo, aunque han heredado los aspectos espirituales de las artes marciales y valoran el entrenamiento de la mente y del cuerpo, han acentuado su naturaleza atlética al hacer hincapié en la competición y en los campeonatos, estableciendo la prioridad en ganar y asegurarse así un puesto en el mundo de los deportes.

Por el contrario, el aikido niega a convertirse en un deporte competitivo y rechaza todo tipo de certámenes o de concursos que incluyan las divisiones por pesos, las clasificaciones basadas en el número de victorias y la recompensa a los campeones, pues entendemos que estas cosas sólo alimentan el egoísmo o la egolatría y la falta de interés por los demás. La gente se deja seducir por la gran tentación que suponen los deportes combativos -todo el mundo quiere convertirse en vencedor-, pero no hay nada más perjudicial que esto para el budo, cuyo último propósito es liberarse del yo, conseguir el no-yo y consumar así lo auténticamente humano.

Dentro del ámbito del aikido se han escuchado ocasionalmente voces que reclaman la celebración de campeonatos, con el argumento de que es necesario reunir una audiencia más amplia para sobrevivir en la época presente. De hecho, algunos practicantes de aikido han puesto en marcha escuelas independientes propugnando el “aikido competitivo”. Ante esta forma de pensar, el aikido propone una línea de actuación clara y definida que busca mantener la integridad del budo y transmitir el espíritu de las artes marciales tradicionales permaneciendo fiel al primer principio del budo tal y como fue enunciado por el Maestro Ueshiba: el constante entrenamiento de la mente y del cuerpo como disciplina fundamental para los seres humanos que caminan por el sendero espiritual.

Contrariamente a la apariencia blanda que se ve en las demostraciones públicas, el aikido puede, en realidad, ser “duro”, vigoroso y dinámico, con fuertes presas de muñeca y golpes directos (atemi), y, a pesar de lo que uno pudiera creer, contiene diversas técnicas devastadoras, especialmente las destinadas a desarmar y someter al enemigo.

El que comienza a practicarlo se sentirá perplejo al descubrir lo complicado y difícil que resulta, en el nivel de principiante, ejecutar las técnicas y movimientos básicos, como las caídas (ukemi), la distancia adecuada (ma-aí), entrar (irimi) y otros movimientos corporales (tai-sabaki).

El hecho es que el cuerpo entero, no solamente los brazos y las piernas, se debe mover continuamente de forma coordinada, y esto debe hacerse con rapidez, vigor y potencia, y, a fin de actuar suave pero rápidamente, se requiere un extraordinario grado de concentración mental y de agilidad, de equilibrio y de reflejos.

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horarios Instructor
Martes y Jueves de 14'30 a 16'00 hrs.
Lunes y Miércoles de 21'00 a 22'30 hrs.
Jaime Castells
Felipe García (Presidente Aikido Osaka Buikukai España)
Centro Hispano-Japonés TORA - Última Actualización - Noviembre 2009